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| Vázquez miró el reloj, limpió las gafas y bostezó mientras hablaba |
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Al poco de abandonar A Coruña rumbo a Roma, donde ahora es embajador ante la Santa sede, Vázquez regresó para inaugurar el nuevo mercado de la plaza de Lugo. Allí lo esperaba Losada. Ambos se fundieron en un abrazo que ha pasado a la historia local por su efusividad. Claro que entonces eran amigos. En esta nueva visita, como destaca La Opinión, ni un abrazo. "Apenas un frío apretón de manos al verse y al despedirse. En el medio, Losada soportó, incluso mal llevó, la indiferencia de Vázquez", explica el diario que publicó las informaciones más críticas sobre la gestión de Vázquez.
En lo alto del escenario, ante el público, mentor y delfín coincidieron en la mesa de conferencias. El protocolo situó al embajador en una esquina y a quien lo presentaba, el conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, en la otra punta. En el centro, el alcalde, junto al representante de la Xunta, y el director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, a la diestra de Vázquez.
El ahora diplomático observaba y sonreía a los Méndez cuando hablaban. Para Losada, ni una mirada. Vázquez se giró y le dio la espalda. Luego le tocó intervenir y agradeció las palabras de los Méndez. Tampoco mención a Losada. Su "gran amigo", el director general de la caja; el "mejor introductor", el conselleiro de Presidencia, al que agradeció que en sus tiempos de concejal fuera "el mejor intérprete" del modelo de ciudad que quería impulsar. "Gracias a los dos porque sois fiel expresión del coruñesismo", les dijo a ambos. La Opinión explica con imágenes algo que podría resumirse así: Vázquez miró el reloj, limpió las gafas y bostezó mientras hablaba Losada. Son las otras cosas de la política. Al menos en A Coruña.
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