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| La gente vive su propio huso horario: el de la luz del sol |
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Malestar. Esa es la sensación que demuestran los sanjuaninos al hablar del nuevo huso horario que el Gobierno Nacional impuso desde el 30 de diciembre por la crisis energética. Es que el adelantamiento de una hora del reloj tuvo un impacto biológico que aún los sanjuaninos no digieren, por lo que la mayoría optó por vivir de acuerdo a la luz solar. Y eso produce un choque en las costumbres diarias, entre el ritmo de vida y el tiempo que indican las agujas del reloj.
"Es horrible este cambio horario. Yo no le hago caso. Cuando anochece recién voy y hago la cena. Al final uno termina comiendo a las once de la noche", comentó Lidia, de Trinidad. Otra ama de casa de Capital, Manuela González, comentó que "es imposible sentarse a comer a las diez de la noche. Nosotros cenamos a las once y nos terminamos acostando a la una de la mañana, cuando siempre lo hicimos a las once y media o doce".
Justamente desde ayer empezó a regir el nuevo horario sugerido por el Centro Comercial de San Juan. De mañana, de 9 a 13 horas. De tarde, de 17:30 a 21:30 horas (antes era de 8:30 a 12:30 y de 16:30 a 20:30). Fue después de que los comerciantes notaran que la gente no iba a comprar: "La gente siempre viene a última hora, y con el nuevo horario directamente se guían por si hace calor o no. Así que vienen a la una de la tarde o a las nueve de la noche, y yo no les puedo decir que no les vendo", comentó don González, dueño de una verdulería.
Al impacto no sólo lo sintió la gente más grande, sino también los que salen a divertirse: ya no salen a bailar de noche con anteojos de sol. "Antes llegaban a bailar a las 2:30 horas. Ahora a las 3:30. Y hay mucha bronca al cierre, porque por la Ley Seca hay que cerrar a las 5:30. Antes a esa hora empezaba a ponerse clarito y la gente se volvía a casa de día. Siempre fue así. Ahora sigue siendo de noche. Sobre todo nos pasó para Año Nuevo, que es una fiesta que tradicionalmente todos se van de día. Ahora ya no hacen falta los anteojos de sol para la vuelta", comentó Hugo De Bernardo hijo, uno de los principales empresarios de la noche sanjuanina.
Incluso, ya no recomiendan mirar el reloj a la hora de tomar sol. Siempre hubo una regla que decía que entre las 11 y las 16 horas no había que hacerlo. Pero si se respeta eso, en realidad, serían las 10 de la mañana y las tres de la tarde. "No se le puede hacer tanto lío en la cabeza a la gente. Lo ideal es tomar sol hasta la hora del equinoccio, es decir, cuando el sol está justo arriba nuestro. De ahí en más, es perjudicial para la salud", dijo el dermatólogo José Ferrero. Mediodía. Lidia, una vecina de Trinidad, estaba haciendo las compras a la una de la tarde, cuando siempre lo hizo al mediodía. "No le podemos decir que no a los clientes", dijo el verdulero.
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