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| El futbolista con más clase |
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Lo anunció ayer el entrenador del Deportivo: «Es probable que Valerón pueda estar en el terreno de juego». Y la tierra, indiferente, continuó girando. Y las agujas del reloj no se detuvieron. Y Miguel ángel Lotina se quedó como si nada.
Desde que en febrero del 2006 sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla, ha hecho una gira por el monte Calvario que le ha tenido alejado de la competición. Cuando ya estaba a punto de llegar a la cima, se le cayó la cruz a las faldas de la montaña y tuvo que reanudar la marcha desde el principio.
Pero en vez de tomar el camino más corto, de elevar la voz para quejarse a los cuarto vientos de su insufrible dolor, el canario prefirió mantenerse en silencio y con la calma que le caracterizó en los campos de fútbol. Y no parecía mala estrategia: en ellos ha logrado una Copa del rey y dos Supercopas de España, esta es su undécima temporada en la máxima categoría y se ha ganado a pulso el favor de todos.
Hoy no va a salir de titular ante el Real Valladolid. Pero seguro que su entrenador le brinda la oportunidad de recibir los aplausos de su público. En ese caso, el mundo seguirá girando y las agujas del reloj no se detendrán. Pero volverá Juan Carlos Valerón, ese chico tímido que recibe las lesiones y los triunfos con la misma naturalidad. Ese chico de sonrisa perenne que no habla mucho en las entrevistas porque sabe que cuando juega ofrece un recital de poesía a los aficionados.
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