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| El consumidor busca marcas que marquen la tendencia, pero que no |
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En los 90, estaban de moda las marcas de lujo que ostentaban. Ahora, el consumidor busca marcas fuertes, que marquen tendencia, pero que no sean ostentosas. Los relojes de moda nacieron con mucha fuerza a partir del 2000, y nosotros trajimos Swatch a la Argentina en 2003. Con el distribuidor anterior, esta solo era una marca de relojes. Como compañía, nacimos en 2003, que era un momento mucho más complicado que este. En ese momento, pensar en vender un reloj de 500 pesos costó muchísimo. Ahora, los problemas que se ven son coyunturales y totalmente corregibles.
Hace unos 30 años, la industria relojera suiza luchaba contra una grave crisis. Desde el punto de vista tecnológico, la competencia japonesa se abrió paso con el lanzamiento en 1979 de Delirium, un reloj hiperdelgado con unos pocos componentes. El reposicionamiento de los europeos llegó de la mano de Swatch, un artículo con sólo 51 piezas que combinaba buena calidad con bajo precio, algo impensado para la tradición de ese país. No sólo salvaron la industria suiza, sino que se convirtieron en la marca de relojes más vendida.
El reloj como elemento para dar la hora perdió vigencia. La idea es que tengas un accesorio de moda para vestirte, dice Gabriel Safirsztein, CEO de Sudamerican Trendy, compañía que maneja la comercialización de esta marca en la Argentina. Además, dirige las operaciones de South Watches Group, que distribuye en nuestro país los relojes de las marcas Hugo Boss, Tommy Hilfiger, Timberland, Puma y Ona Saez.
Safirsztein, que viene del corazón de las relaciones públicas, cuenta que su actual posición en la firma es toda una jugarreta del destino. Mi viejo me trajo un Swatch en el primer viaje que hizo a Europa, cuando yo tenía 15 años, siempre lo conservé y terminé manejando la marca en la Argentina y Uruguay. Es muy especial porque es un caso que estudié en la universidad, relata.
Además, el consumidor está cada vez más preocupado por su imagen personal, tanto mujeres como hombres. Antes se pensaba que era superfluo usar joyería. Ahora la gente toma conciencia de que la imagen no es solo algo para verse lindo sino que influye en el mundo de las relaciones con las personas. Las marcas que usamos nos definen.
De todos modos, siempre fue un reloj revolucionario. En 1983, cuando la industria suiza peleaba con la japonesa para ver quién se quedaba con el mercado, lanzaron un reloj de plástico. Al ser hecho en Suiza era como una locura. A partir de ahí, siempre se mandaron mensajes fuertes a través de relojes hechos por artistas plásticos o arquitectos.
Antes que nazca The Club, la gente se juntaba en Milán o Italia a intercambiar relojes y hasta surgieron coleccionistas. Es como que esto surgió espontáneamente de la gente y después se institucionalizó con eventos a nivel mundial y ediciones de relojes limitadas para The Club.
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